El Rey León, Psicología y la Infancia

Dicen que yo veía esta película en bucle. Terminaba y la volvía a empezar. Una y otra vez. Una vez tras otra. Eso dicen. Yo, sinceramente, no me acuerdo. Esta película se estrenó en 1997, yo contaba con 2 añitos y, lo que tardó en llegar a mi casa pues, sinceramente, tampoco me acuerdo. No fui a verla al cine, ni mucho menos. Eso ocurriría un año después, en 1998, con Bichos: una aventura en miniatura. En fin, ¿qué tiene una película que fascina tanto a un niño/a y decide, pudiendo ver cientos y cientos diferentes, volver a empezarla de nuevo, volver a ver lo mismo, pasar por los mismos malos tragos y alegrías? ¿Qué tiene?

Cualquier interpretación que podamos hacer post hoc es, como la propia palabra indica, a posteriori. Vamos, que no tengo una respuesta de por qué lo hacía de pequeño, pero sí puedo atisbar qué tiene esta película que aún hoy en día, a mis 25 añitos de vida (¡Ou, mamma, qué viejo soy!), aún me sigue fascinando. El Rey León es una película que revisito, mínimo, una vez al año. Justo en ese día en que la nostalgia se apodera de ti y te apetece volver a tu infancia, donde y cuando no tenías más preocupaciones que no cagarte encima y jugar. ¡Qué tiempos! Suele coincidir que Enero o Marzo son los meses elegidos, ¿por qué? Ni idea. Mi cumple es en Febrero, no sé si tendrá algo que ver. Aun así, lo cierto es que cada vez que la veo encuentro cosas nuevas y fascinantes, nuevos matices en los personajes, nuevas frases impactantes y potentes (¡me sé los putos diálogos, es complicado que me sorprenda en eso!), nuevos significados en lo que veo, disfruto aún más de las canciones que canto a toda hostia (siempre que no me de por verla por la noche, soy un vecino decente, ahí las canto bajito)…

Mufasa enseñando a Simba a cazar, personajes de el rey león

He de decir que soy un chaval extraño. Raro. Diferente. Si le preguntas a cualquiera cuál es la escena más impactante de la película a todos nos viene a la cabeza el desfiladero, la estampida de ñus y, por supuesto, el asesinato de Mufasa por parte del malo malísimo de Scar cuando está intentando salvar a Simba. “¡Larga vida al rey!”, esa frase te pone los pelos de punta, con ese primer plano de la cara de Scar susurrándosela al oído al hermano que está a punto de dejar caer. Impresionante. Pues bien, esta es la escena que todo el mundo reconoce como icónica. Pues yo, aun siendo una de mis escenas favoritas, donde la tensión se pude cortar con un cuchillo y muchos niños han derramado lágrimas como para llenar tres Guadalquivires, me quedo con la escena de la canción “Preparaos” de Scar y las hienas. ¡ES BRUTAL! El nivel de maldad intrínseca de ese personaje, su ambición por el poder, la letra que simplemente es deliciosa… Yo me pregunto: ¿entendía bien esta escena cuando era un mocoso? Realmente, no lo creo. Y me pasa igual con la escena de Frollo y el Fuego Infernal en El Jorobado de Notredame. Son escenas que NO SON PARA NIÑOS, pero QUE TODO NIÑO DEBE VER. Los niños no son tontos, no hay que sobreprotegerlos viendo sólo Pocoyó y los Teletubbies, pueden ver animación y películas de calidad que les enseñen la vida. En fin. Eso es tema de otro post. Harina de otro costal.

Volviendo a “Preparaos”, es la única canción que canto sin pestañear. ¿Os habéis fijado en los colores? Venga, piensa, antes de seguir leyendo: ¿de qué color recuerdas la pantalla? Exacto. Verde y amarillo ocre. Scar es malvado. malísimo y Disney no solo te lo hace ver con el guion, sino también con la iluminación. Repito, ¡BRUTAL! Por cierto, dato friki, mírate la escena más icónica de “El Triunfo de la Voluntad” de la directora Leni Riefenstahl, búscala en Youtube. Luego mírate de nuevo “Preparaos” y cierra la boca, sé que estás impresionado, pero disimula un poco. Y, por supuesto, mírate un poquito la biografía de Riefenstahl, no tiene desperdicio. O escúchate el programa de “Todopoderosos” que le dedican a esta directora, también vale.

Scar y Simba en el desfiladero, momentos antes de la muerte de mufasa, personajes de El Rey León

En fin, hemos reflexionado ya bastante sobre la película, no os quiero aburrir más con mis mierdas, aunque si has llegado hasta aquí es que algo te ha gustado. Así que gracias. Pero eso sí, antes de terminar, ¿podemos hablar de lo puto épica que es esta película? Por favor, todo se pude resumir en el final, el ascenso de Simba a la roca del rey, con esa música, esa lluvia, el uso de la cámara lenta, abrazando a todos los que han hecho posible que él estuviera allí, sin los cuales no hubiera conseguido ni la mitad. Agradeciendo a sus padres adoptivos, Timón y Pumba, agradeciendo a Rafiki, su guía espiritual y vital, agradeciendo a su madre, un reencuentro fascinante, agradeciendo a Nala, quién descendió a su infierno personal y le rescató trayéndole de vuelta a la senda correcta, a la roca del rey, punto donde nos encontramos. Sube a la roca. Rugen los leones. Rugen nuestros corazones. EL REY LEÓN.

No sé por qué esta película me fascinaba en mi más tierna infancia y me sigue fascinando hoy en día. Todo y nada de lo que haya escrito aquí. Todo y nada de estas reflexiones puede dar, o no, respuesta a esa pregunta. Lo que sí sé es que la mejor forma de terminar este primer post es escuchando a Scar cantando “Preparaos”, disfrútala, como niño, como adulto… como persona.

Javier Sánchez Gil

Psicoterapeuta

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