Ser paciente no es fácil
Ser paciente no es fácil. Llegar a una consulta de un psicólogo a desnudar tu mente y tu alma no es una tarea sencilla. No. Requiere esfuerzo, ganas y, por supuesto, predisposición a querer ser una persona diferente. Por muy cálida que los psicólogos tengamos adornadas las consultas, al fin y al cabo, al paciente que llega en primera sesión le parece un sitio, cuanto menos, extraño. Y es del todo normal. Vas a alguien que no te conoce a contar tus problemas, a abrirte y, en muchas ocasiones, lo que cuentas no se lo has dicho nunca a nadie. Es un mal trago, pero, como dicen los sabios, un mal necesario.
¿Y por qué digo que es un mal necesario? Porque la psicoterapia sirve, ayuda, abre nuevas puertas, nuevos caminos para el cambio o, mejor dicho, abre ventanas inexploradas o pasadizos que ya hemos transitado, pero que ahora vemos de forma diferente, con otro color, con otra iluminación. Está demostrado que un 80% de las personas que reciben psicoterapia mejoran en el problema por el que consultan en comparación con personas con la misma problemática, pero que no van al psicólogo.
Como terapeuta lo noto en la cara de las personas, en la luz que las ilumina. ¿Cuántos pacientes han llegado a consulta con la mirada gacha, los hombros caídos, ropa vieja y descolorida, malos peinados y con un “tempo” lento en su ser? La gran mayoría. ¿Qué ha pasado en la sesión 4-5? Que su luz cambia, tienen un aura diferente, son mejores versiones de sí mismos, el tempo aumenta y las ganas de luchar y avanzar se hacen poderosas. Pero, ¿por qué? ¿por qué pasa esto? Amigos, la psicoterapia es una conversación para el cambio. La idea es que, durante la hora de sesión se abran nuevas posibilidades en el cerebro, nuevos caminos o antiguos, pero visto desde una perspectiva totalmente distinta, a través de los cuales transitar en el tiempo entre una sesión y otra para que, cuando vuelvas la semana siguiente a sesión, podamos hablar de todos esos cambios y los afiancemos.
Ser paciente no es fácil, pero vale la pena intentarlo.
Javier Sánchez Gil
Psicoterapeuta