Entre el Enfado y el Aburrimiento

Hoy ha sido un día de mierda. Ya está, ya lo he dicho. He tenido que esperar a las 21:38 de la noche (¿o de la tarde? No lo tengo claro siendo Agosto), para poder abrir el portátil, sentarme enfrente de él y poder escribir esas 7 palabras que tan bien me han sentado: HOY. A. SIDO. UN. DÍA. DE. MIERDA. Un día de mierda dentro de las vacaciones que ha oscilado entre el aburrimiento y el enfado, más de este último, aunque con altas dosis del primero. Pero, ¿por qué? Te estarás preguntando. Pues, hagamos un poquito de introspección.

pelota antiestrés enfadada roja sobre fondo en blanco y negro que necesitaría ir a Javier Sanchez gil psicologo en málaga

Si tuviera que dar una explicación de por que me encuentro aquí sentado escribiendo esas 7 palabras que en el párrafo anterior lo coronan en mayúsculas, tengo como 2 hipótesis no excluyentes. La primera, habla sobre las expectativas no cumplidas que yo me he montado en mi cabeza, por que me encanta sobrepensar y pensar sobre el pensamiento, pero nadie dio esperanza alguna. La segunda, versa sobre la impasividad e inmovilidad vital; es decir, ser lo más parecido a una ameba en un día de verano.

Comencemos a desgranar cada una de ellas y, como dijo Jack el Destripador, vamos por partes. La primera: las expectativas no cumplidas. La esperanza que nadie me dio, pero que yo mismo inventé. Sinceramente, no voy a entrar en detalles, pero mi mente, a veces cuando está aburrida, se pone a imaginar un futuro posible en el que algo pasa y, si ese algo pasa, me hace feliz. Entonces, me empiezo a imaginar lo que pasaría en ese futuro alternativo en el que todo va perfecto, genial y estupendo. En el que propongo y se acepta. En el que salen las cosas tal y como mi mente las ha planificado, pensado, desgranado y encumbrado hasta el último de los detalles. Spoiler: casi siempre sale mal. Y, hoy, por ser un estúpido miércoles de verano, así ha sido. Mal. Mal. Mal. Ya está. No pasa nada. Entono el mea culpa.

foto del tibet que no es málaga ni el centro elemental de psicología

*Inciso- Ya de por si siempre he pensado (desde bastante pequeñito) que los Miércoles es el peor día de la semana simplemente por ser Miércoles. Y, por supuesto, tengo la teoría perfecta que lo confirma y que pasará a forma parte de los anales de la ciencia. Utilicemos el método científico y desgranemos los días de la semana: Lunes y Martes la inician. Sí, en un principio, pueden parecer una mierda, pero vas mentalizado de que son días duros y tienes que echarle energía. Luego va el Miércoles que, por razones obvias, vamos a dejar para el final. El Miércoles da paso al Jueves, preludio perfecto del Viernes, siendo este último, como su propio nombre indica, Viernes, preludio del fin de semana, uno de mis días favoritos junto al Sábado, día perfecto si tienes un trabajo que respeta estos días (¿yo lo tengo? No, yo lo decido tener. Algo bueno tenía que tener ser autónomo, ¿no?). Cuando el sábado acaba, llega el día doctor Jekyll y Mr. Hyde: el Domingo. Un día que te brinda una mañana interesante, pero una tarde de abarruntamiento vital de que mañana es Lunes y empieza de nuevo la semana. El Domingo, probablemente, el segundo peor día. Ahora bien… ¿Qué pasa con el Miércoles, pues? Fácil, ni es inicio, ni es final, ni es festivo, ni estival, simplemente sobra, ahí en medio. Fin del Inciso.

Por otro lado, la segunda hipótesis es la hipótesis de la ameba que subsiste. Ni que sobrevive, ni pervive, ni nada relacionado con vivir. Simplemente, la ameba que está, por que está más feo no estar, que estar. Normalmente, un psicólogo te diría que, en esos días de bajón, en esos días de mierda que no te apetece hacer nada, hagas justo lo contrario: haz cosas. Da igual el qué, simplemente haz algo. Muévete, sal a andar, vete a la playa, ve al gimnasio, no sé… algo que no te acerque al ciclo vital de una ameba. Pero, lo que no muchos psicólogos dicen es: vete a la mierda con hacer cosas (hasta cierto punto, ¿eh?). Hay días que se vuelve necesario lamerse las heridas, parar un ratito, sentir el aburrimiento, experimentar el enfado y la ansiedad, la desesperación de no saber que hacer, la frustración de que los planes salgan mal y, ya está, no pasa nada. Ponte una peli, engánchate al sofá y comete un helado bien rico mientras te lamentas de lo miserable que es tu vida en estos momentos. Eso sí, con autocontrol. Un día, vale. Dos, días, bueno. Tres días, chico, haz caso al psicólogo que acabamos de mandar a la mierda.

foto de mar sobre nubes blancas

Pues eso he decidido sobre mi día: ser una ameba aconfesional y poco funcional. Aun así, he introducido cultura en mi cabeza que me ha ayudado a subsistir y, por lo menos, a hacer la fotosíntesis, ya que en este día de mierda Bob Fosse y Johnny Deep me han acompañado. Siguiendo las recomendaciones de dos personas en las que confío para mi educación sobre el cine (Arturo González-Campos y Mark Mesa Oostlander), he dedicado mi tarde del miércoles a ver “All that Jazz” y “Dead Man”. ¿Me han gustado? Se podría decir que sí.

Sinceramente, no son pelis cómodas de ver, la primera versa sobre la vida de su director encarnada por otro actor y cuenta cómo muchas veces el trabajo fagocita nuestra vida, dejando el resto de temas personales de lado, dejándonos llevar por los excesos y teniendo poco cuidado en el autocuidado, además de sentir que solo los reconocimientos en lo laboral son válidos. Todo ello, contado de forma alegórica y metafórica, con algunos números musicales y una paranoia de la hostia. Pero oye, de verdad, vale la pena. En cuanto al señor Deep y su peli, este encarna a William Blake, un contable al que no le va nada bien en la vida y comienza un viaje de descenso a los infiernos acompañado de un inseparable amigo indio llamado Nadie, que le sirve como guía espiritual. Es una peli lenta y es como tiene que ser. Simplemente para sentarse y disfrutar.

Como ves, siempre hay algo de luz en un día que oscila entre el Enfado y el Aburrimiento. Siempre hay luz. Ya lo dijo mi amado Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore: “La felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos, siempre y cuando seamos capaces de usar bien la luz”. Y no te miento si te digo que el mejor momento del día ha sido ponerme los AirPods mientras iba de camino de casa de mis padres a la mía, abrir Spotify y escuchar “La Muerte de Mufasa” de Niña Polaca. Te la recomiendo: ¡dale al play!

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