Expectativas y E-Mociones

Hablemos de Expectativas. Hablemos de cómo las Expectativas juegan y modulan nuestras E-Mociones. Pero antes, te lanzo así a lo loco una pregunta: ¿Sabes realmente lo que son las expectativas? Estas son la esperanza o posibilidad de conseguir una cosa. Pero ¿de verdad tienen la capacidad de modular las E-Mociones? ¿Cómo? Tranquilo/a de eso va este artículo. Para ello, vamos a utilizar el cine como hilo conductor para explicar este tema.

Joker de Joaquim Phoenix, dirigida por Tod Phillips (2019)

Imagínate que llevas esperando meses para ir a ver una película. Pongamos “Joker” (2019) de Todd Phillips. Venga va, os cuento mi experiencia personal. El pequeño Javi llevaba 2 años viendo tráileres, imágenes promocionales, merchandising… y estaba totalmente impactado y expectante. Era la película que estaba esperando en mi vida de uno de mis personajes favoritos. El tono era el que yo siempre había soñado y todo se estaba configurando para que fuera la película del año. Por tanto, mis expectativas estaban por las nubes y, lo más fuerte, es que fui a ver la película y… ¡SE CUMPLIERON! ¿Cómo crees que salí E-Mocionalmente yo del cine? Muy feliz, contento y, te puedo asegurar, que volví otra vez a ver la película la semana siguiente.

Harry, Ron y Hermione mirando por la ventana de la cabaña de Hagrid en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, dirigida por Alfonso Cuarón (2004)

Vamos con otra situación, volviendo a utilizar el cine como vector. Yo siempre he sido muy hiper-mega-ultra fan de Harry Potter. El niño de las gafas fue mi infancia, mi adolescencia y, por supuesto, me sigue acompañando en mi adultez; de hecho, es muy probable que de vez en cuando revisite la saga, sobre todo las pelis de la piedra, el prisionero y el cáliz, mis favoritas. Pues bien, tras muchos años de haber terminado la saga, se estrena “Animales Fantásticos y donde encontrarlos: los Crímenes de Grindewald” (2018) dirigida por David Yates. Podéis imaginaros que mi amor por esta saga y este mundo mágico me hacían tener las expectativas más altas de toda mi vida (ni con Joker, vamos). Cuando vi la película… ay cuando vi la película… un montaje atropellado, inconexo, mucho que mostrar en poco tiempo, personajes que se teletransportan sin motivo y sin razón… en fin, un bodrio. Os puedo prometer, que salí cabreadísimamente enfadado del cine. Sí, las expectativas por las nubes y el resultado, nefasto.

Ahora bien, imaginaos que ahora vas a ver una peli de “pium pium”, es decir, de tiros. Pongamos Rambo. Rambo XVIII. Y vas al cine con tus expectativas de que solo te vas a encontrar con eso, con tiros. Por tanto, vas con las expectativas justas de pasar un buen rato. Vas al cine y… pum! En la peli solo hay tiros, pasas un buen rato y cumple las bajas expectativas que tienes. Pues nada, sales del cine normal, contento, pero sin excesos.

Por último, hablemos del caso que a mi más me gusta. Cuando vas con 0 expectativas y no se cumplen; es decir, que encuentras una joya audiovisual de tal calibre que te enamoras de esa película para los restos. Me ha pasado. Muchas veces. Algunas de las que recuerdo son La La Land (2016) de Damien Chazelle o Jersey Boys (2014) de Clint Eastwood. Dos obras maestras que entré en el cine pensando: “tu verás la aburrisión que voy a vivir” y salí anonadado, impactado y terriblemente disparado al corazón.

Fotograma de la película Jersey Boys, dirigida por Clint Eastwood (2014)

Estos ejemplos que hemos ido poniendo con el cine pasa igual con la vida en general, con las relaciones de pareja, con nuestros amigos y familiares, con los estudios, con nuestro trabajo, con nuestros jefes o compañeros… 

En definitiva, a mí me gusta ver las expectativas, y con esta idea terminamos, como apuestas que hacemos en un casino, a veces sale mal, a veces sale bien. Otras veces apostamos poco y ganamos mucho y otras ocurre todo lo contrario. Al final, es el juego de la vida.

Diapositivas explicando como las expectativas están moduladas por las emociones
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