Agresión Sexual

brazo en posición de puño, chica de fondo asustada

Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 10 mujeres ha sufrido violencia sexual alguna vez en su vida. En 2018, llegaron a contabilizarle 14.000 denuncias de carácter sexual. En 2020, durante la pandemia de la COVID-19, ocurrieron 400.000 agresiones sexuales en España, a lo cual hay que sumarle que las víctimas se encontraban encerradas 24h al día con su maltratador. En 2021, solo de Enero a Septiembre, se han contabilizado 1600 denuncias por agresión. Todos estos datos, aportados por la psicóloga forense Ainhoa Cascales, son sólo la punta del iceberg, ya que representan entre un 6-20% del total de casos reales que se conocen.

Ahora bien, ¿qué es la Violencia Sexual? Es toda aquella actividad sexual sin consentimiento que ejerce una persona sobre otra. Se entiende consentimiento como la no admisión de la relación sexual. Solo sí es sí, no es no y no decir nada se presupone también como un NO. De hecho, hay víctimas que no se atreven a decir que no por miedo a las consecuencias o por el simple hecho de verse paralizadas en ese momento, ya que la persona no está en condiciones de decir nada.

mano evitando recibir un golpe

Haciendo una distinción entre agresor y abusador, el acerbo popular cree que se es agresor cuando se hace de adulto a adulto y abusador cuando se hace de adulto a menor. Aun así, también puede haber abusadores de adultos, ya que la diferencia radica en que el abusador no ejerce violencia intimidando, según nos cuenta la experta Ainhoa Cascales. Ahora bien, Ainhoa insiste en que es necesario denunciar cualquier tipo de violencia sexual. Pero, ¿por qué la gente no denuncia? Puede haber distintas causas como, por ejemplo, dependencia económica del agresor o abusador, vergüenza, ya que puede ser alguien conocido, como tu tío, tu abuelo o tu propia pareja, culpa, porque no se cree en la justicia o el sistema judicial, por la revictimización que hace la sociedad con comentarios como “si no vistieses como vistes…”, “si no salieras como sales…”, “si no bebieras como bebes…”

El haber sufrido violencia sexual tiene ciertas consecuencias negativas para la persona. Por ejemplo, es muy común el Trastorno de Estrés Agudo el cual, si no desaparece, puede convertirse en Trastorno de Estrés Postraumático, el cual cursa con Flashbacks, pesadillas, evitación de ciertas actividades o personas, altos niveles de ansiedad… Si la violencia se sufre en la infancia, no es raro que se desarrolle trastornos de personalidad como el Trastorno Límite, caracterizado por inestabilidad emocional, impulsividad, sentimientos de vacío…

mujer llorando

Por todo ello, se vuelve indispensable que este tipo de problemática se difunda, ya que una de las posibles soluciones puede ser INFORMAR de que estas cosas pasan y EDUCAR a las nuevas generaciones para concienciar a la sociedad.

Ainhoa nos hace un último apunte relacionado con el papel que tiene la psicología forense en estos casos. Esta puede ser útil para hacer credibilidad de testimonio, valoración de secuelas y poder ayudar mediante un informe al juez a tomar una decisión. Además, aprovecha para reivindicar la necesidad de que haya psicólogos forenses en la comisaría a la hora de recoger la denuncia, ya que este está mucho mejor preparado para recoger a la víctima y su relato, haciéndose cargo de su estado emocional. De todos modos, si quieres más información sobre la psicología forense te dejo aquí un artículo y un podcast que te serán muy interesantes.

PARA SABER MÁS…

Nada de lo que aquí se cuenta hubiera sido posible sin los datos aportados por la Psicoterapeuta y Psicóloga Forense Ainhoa Cascales. Si queréis saber más de ella, visitad su blog, donde escribe cosas muy interesantes. Además, si eres de podcast, te dejo aquí el relacionado con Violencia Sexual, donde Ainhoa y yo hablamos del tema de forma mucho más extensa. ¡Dale al play!

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