La Dieta NO es la Repuesta

productos de comida saludable sobre mesa de madera

El concepto “hacer dieta” está desfasado e, incluso, es acientífico. Así, de esta manera tan dramática, interesante y atrayente, comienza María Martín Bravo, psicoterapeuta del Centro Elemental de Málaga, sexóloga, experta en trastornos de la conducta alimentaria y nutrición, además de una buena amiga mía, el 3x06 de NTSD.

Cada vez hay más evidencia de que las dietas no funcionan. En el podcast, María nos comenta que restringir algo que nos sale de forma tan natural como es comer, hace que lo quieras hacer aun más y, cuanto más calóricamente, mejor. Es lo mismo que prohíbes a un niño jugar con un juguete. La probabilidad de que solo quiera jugar con el prohibido aumenta en un 200%. Si todavía no te has convencido, hagamos una prueba. Lee la siguiente frase: “No pienses en un oso blanco”. ¿En qué has pensado? Pues eso.

Es cierto, que algunos podrán decir: “si dejo de comer ciertas cosas y me restrinjo, pierdo peso”. Evidentemente, como bien apunta María, a corto plazo, sí que hay efectividad, pero, está comprobado, que en la mayoría de personas al largo plazo se produce un efecto rebote clarísimo, recuperando el peso perdido e incluso aumentándolo.

sandwich siendo medido con una regla, representando la opersión de las dietas

Por seguir aportando datos en base a las revisiones realizadas por la psicoterapeuta María, no hay evidencia de que la pérdida de peso ayude a mejorar la salud mental. Aun así, sí que es cierto que la grasa localizada concretamente en la cintura, sí que se relaciona con peligros cardiovasculares. A pesar de este último dato, los estudios dicen que las alteraciones en a la salud mental de personas obesas o con sobrepeso no se relaciona con los kg que tienen o que le sobran, sino con las implicaciones sociológicas que tiene el estar gordos. Es decir, hace más daño a mi salud mental lo que opinan los demás y sus comentarios por no tener un “normopeso”, que realmente el que te sobre kilos o no.

Está más que constatado que entorno al 60-70% de la población con obesidad padece, además, trastornos del estado de ánimo, trastornos de la conducta alimentaria y/o adicciones, lo cual retroalimenta el hecho de comer y seguir comiendo. Lo más impactante es que se empieza a creer que la obesidad es una consecuencia de esos trastornos, ya que no se gestionan bien las emociones desagradables y sirve la comida como forma de control de dichas emociones (como podría haber sido el juego, sexo o compras compulsivas).

una pareja haciendo picnic y bebiendo vino

Por tanto, la dieta parece que no sirve y el malestar asociado a la obesidad es más por la presión social que por sentirse mal con el propio cuerpo. Ahora bien, ¿qué hago entonces? Llegó el momento de hablar de Aceptación Corporal, el cual está tremendamente relacionado con el de Diversidad Corporal, el cual no significa otra cosa que se necesita aceptar por parte de todos los seres humanos el hecho de que cada persona tiene un cuerpo diferente y, eso, está bien. No pasa nada. Un cuerpo no es más válido que otro porque pese más o menos. Todo ello, además, va de la mano de esta corriente cultural que está apareciendo hoy en día llamada Body Positive, la cual nos viene a decir que tienes que amar tu cuerpo, sea como seas.

En este último concepto, es necesario hace un apunte. Todos los extremos son odiosos y el Body Positive tiene esa parte también. NO tienes por qué amar tu cuerpo siempre a todas horas. No pasa nada que no te guste algo de ti. De hecho, es imposible que empieces a amar algo que la sociedad te está diciendo y recordando constantemente que debes odiar. Aun así, el termino medio está en la virtud y debemos hablar de Aceptación. Quizás, a nivel estético, mi cuerpo no me guste, pero eso no es excusa para no cuidarlo. Acepto mi cuerpo e intento cambiarlo desde la aceptación, ya que, como ser humano, mereces respeto.

chica comiendo un bowl saludable de avena con leche y frutas

Pero, ¿cómo comienzo a cambiar mi cuerpo desde la aceptación? Suena muy bucólico y pastoril… Por un lado, fuera las dietas restrictivas. Recuerda, como nos dice María Martín, cuidar tu cuerpo sin cuidad tu mente, hace que el cuerpo sufra y no sea tomado como un cuidado, sino como una guerra contra él mismo. Por otro lado, es interesante comenzar a implementar hábitos saludables en tu día a día: ve a los sitios andando, cuida tu mente y tu salud mental, hazte una playlist chula que puedas utilizar para tus momentos de “contacto con la naturaleza”, lee, culturízate, reduce tu ansiedad, mete una fruta después de las comidas o una verdura durante estas, date un capricho, comete un plato de pasta al a carbonara si te apetece… y, sobre todo, no veas el mundo como obligaciones y restricciones. Deja de contarte esa historia. Deja de decir: “tengo que ir al gimnasio” y cámbialo por “me apetece ir andando al trabajo”. Reconecta con tu niño interior y hazle caso. Cuídate con amor y no con castigos o prohibiciones.

PARA SABER MÁS…

Como ya habréis comprobado, todo este artículo es gracias a la revisión realizada por la psicoterapeuta María Martín Bravo. Si queréis conocer más de ella, por favor, id a su perfil de Instagram y dadle mucho amor. Os dejo aquí el enlace (@le.pasa.a.una.amiga). Allí, podréis encontrar más cositas sobre nutrición, psicología y demás. Por último, recordaros que todo esto podéis también escucharlo y conocer la voz de María en el NTSD 3X06. ¿Te lo vas a perder? ¡Dale al play!

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