Infidelidad
¿Por qué el ser humano es infiel? Es una pregunta que nos llevamos haciendo desde que el concepto de “monogamia” llegó procedente de la cultura a nuestros cerebros y se instaló impregnándolo todo. Aun así, aunque la monogamia tenga tintes culturales, también tiene su explicación biológica, ocurriendo lo mismo con la infidelidad. Por ello, en este artículo, vamos a desgranar ambos términos, lanzar posibles hipótesis y hablar de las consecuencias psicológicas que tiene para el ser humano ser infiel, a la par que sufrir una infidelidad.
Para hablar de infidelidad debemos atender a dos posibles explicaciones, siendo ambas complementarias, no pudiéndose entender una sin la otra: la Biología y la Psicología. Comencemos por la Biología.
El ser humano es un animal y, como animales, tenemos impregnado en nuestros genes repartir nuestra carga genética lo máximo posible para que nuestra estirpe prolifere. Por ello, en la antigüedad, la “poligamia” era lo más normal del mundo. En las cavernas, por lo que sea, no había fidelidad.
El concepto de “monogamia” es un añadido cultural que nos ha dado la sociedad con el avance de los tiempos. Aun así, aunque parezca más sociológico el concepto que biológico, tiene su explicación “científica”, debido a que yo no quiero que tú estés con nadie más que no sea yo, para así que sea mi material genético el que prolifere y no el de los demás competidores. Se crea así un sentimiento de propiedad, pudiendo ser una posible explicación biológica al concepto de “celos”.
A pesar de todo lo que hemos estado hablando, el ser humano ha evolucionado (o eso espero) desde que estábamos en cavernas y nos movíamos con taparrabos por la vida cazando mamuts. Hoy en día, aunque siga vigente la explicación biológica, otros factores Psicológicos, pueden hacer más proclive a una persona para ser infiel. Por ejemplo, el haber ingerido alcohol hace que nuestro córtex prefrontal, encargado fundamental de la toma de decisiones, se vea reducido en su actividad, por lo que también lo hace el control de impulsos y, así, aumente la probabilidad de cometer una infidelidad.
Otra posible explicación nos la encontramos en “temas de pareja”, uniendo factores más psicológicos y emocionales, como los típicos baches, la monotonía, el aumento de las discusiones… todo ello aumenta la probabilidad de que si te encuentras a otra persona que suple esas necesidades que tu tienes en tu relación que no están satisfechas, caigas en la infidelidad.
El plano sexual, por supuesto, también tiene cabida, y es que tu pareja te puede aportar mucho y ser perfecta en todos los aspectos, pero no conectar a nivel sexual. Por ello, buscas en otra persona la satisfacción de tu deseo.
Ahora bien, dejando a un lado las explicaciones que, como ya se ha dicho, pueden ser todas las anteriores, ninguna o un batiburrillo de unas cuantas, las que puedan explicar la infidelidad de tu pareja, centrémonos en las consecuencias a nivel salud mental que puede tener el sufrir o cometer una infidelidad. Aquí, como ya podréis imaginar, sufre todo el mundo.
El infiel porque no quiere serlo o no quiere hacer daño a su pareja, pero no sabe como parar. Mentir, esconder y cuadrar horarios es un estrés. Por otro lado, la persona que sufre la infidelidad (y se entera), pierde totalmente la confianza en su pareja, en su relación, pudiendo afectar a sus relaciones futuras y a su autoestima. Le vienen flashes, si tira del hilo, puede encontrar explicaciones a cosas raras que ha pasado durante su relación, lo que puede tener como consecuencia que su actividad mental se dispare. Y, por último, el amante, también puede sufrir, ya que se puede sentir mal por lo que está haciendo o por que quiere ocupar el papel de pareja y no el de simple amante.
Además de todo lo anterior, otras complicaciones pueden aparecer si la pareja quiere seguir adelante a pesar de la infidelidad cometida por uno de ellos. Es necesario restablecer la confianza, con nuevos acuerdos dentro de la pareja. Por ello, puede ser interesante la búsqueda de ayuda externa en un profesional para trazar esos límites y nuevos pasos.
Para ir acabando y cerrando esta entrada del blog, me gustaría hacer una reflexión si se me permite (¡pues claro, tonto, si es tu blog!):
La infidelidad hace daño. Duele y la gente sufre. Probablemente, ese sufrimiento venga dado por creencias que tenemos en nuestra cabeza sobre cómo deben ser las relaciones. Por tanto, quizás, una solución sería normalizar la infidelidad. Si el ser humano acepta que la poligamia es “normal”, ser reduciría el malestar que genera la infidelidad. Aun así, ¿qué hacemos con eses sentimiento de pertenencia? ¿qué hacemos con los celos de “quiero que sea mi material genético el que prolifere en ti y no el de otros”? Por tanto, ¿es posible normalizar la infidelidad o debemos trabajar el control de impulsos? ¿es posible que te importe una mierda que tu “pareja” te sea infiel? Sinceramente, yo no tengo las respuestas a nada de esto. Soy un ser humano cualquiera, que siente, padece, sufre y es feliz a partes iguales. ¿Qué piensas tú?
Javier Sánchez-Gil
PARA SABER MÁS…
Todo este artículo no se podría haber realizado sin la inestimable ayuda de Alicia Gutiérrez Millán, Psicoterapeuta del Centro Elemental de Málaga, a quién podéis encontrar en su Instagram @psiguepsicología y en su página web.
Os recomiendo, si os ha gustado el artículo, lo siguiente:
- Un artículo de Alicia Gutiérrez donde habla de este mismo tema, que puedes encontrar pichando aquí
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