Late for that date
Hubo otra ocasión en la que hablé de historias. De esas historias que te llegan al alma y te llenan el corazón a partes iguales. Ya hubo una ocasión, que de hecho podéis buscar por ahí, en la que me senté delante de un teclado para hablar de historias. Esta vez no voy a hacer lo mismo. Esta vez no voy a hablar de historias. Voy a escribir sobre una en concreto. La historia es una historia de sueños. Pero no de los oníricos, de esos que ocurren cuando cierras los ojos y tu cerebro te deleita con una peli mientras duermes. No. Esta historia habla más bien de la importancia de perseguirlos hasta alcanzarlos. Cueste lo que cueste.
Perseguir tus sueños no siempre es un camino de rosas, si no más bien de rosas con espinas. Perseguir tus sueños implica, a veces, renunciar. Aquello que quieres conseguir puede ser incompatible con aquello que te hace feliz y, en muchas otras ocasiones, dos escenarios que te hacen feliz no casan entre ellos.
En esta historia, chica tiene un sueño, y chico también. Ella sueña con ser actriz. Él, músico de jazz. Chica lo intenta. Chico también. Ambos se cruzan y comienzan a crecer juntos. Se enamoran. Se vuelven perdidamente locos el uno por el otro. Tanto, tanto, tanto… que chico deja de lado su sueño, para tener un trabajo estable. Chica sigue intentándolo, pero no lo consigue. Chico desvirtúa su propia identidad, haciéndolo todo confuso. Chica acumula fracaso tras fracaso. Pelas. Discusiones. No es posible. Chica huye. Él la busca y le recuerda qué significa luchar por los sueños. No sabemos si se lo está recordando incluso a él mismo. Chica lo consigue. Chico parece que también, pero el amor que se sienten es tan grande que, tanto Chico como Chica, saben que van a tener que tomar caminos separados. “¿Dónde estamos?”, pregunta Chica. “No lo sé, ¿en un parque?” Responde él. “En serio, ¿Dónde estamos?”, vuelve a preguntar. “No lo sé, tendremos que esperar y ver”, Responde él. “Siempre te voy a querer”, dice ella. “Siempre te voy a querer yo también”, dice él.
El amor es un sentimiento maravilloso. El amor no es las mariposas en el estómago. El amor es mucho más que eso. El amor es sentir que es esa persona. No se si para siempre, pero hoy, es esa persona. Es esa persona con la que te apetece pasear, salir a comer, probar cosas nuevas, besarla hasta que se te sequen los labios y… vuelta a empezar. El Amor va evolucionando, cambiando, siendo diferente en diferentes etapas de la vida, con diferentes personas pero, algo que debe tranquilizarnos, es que sigue habiendo amor.
Además, no sería justo hablar solo de amor romántico como en el párrafo anterior. No. Existen amores de muchos tipos: de madre a hijo, de hijo a madre, a tu familia, a tus amigos, a tus pacientes, a tus movidas, a la música, el cine y el teatro, a momentos vitales o, simplemente, al café que tan bien te sabe por las mañanas, que te despierta y te da la energía para afrontar el día. Por que el día puede ser duro, pero el amor a lo que te rodea, lo hace más feliz.
En la historia que os he contado, el amor y los sueños entran en conflicto. Pero ojo, en realidad, la historia que os he contado está incompleta, le faltan unos… 20 minutos. Los mejores 20 minutos de la historia de las historias (o por lo menos para mí). Unos 20 minutos donde la historia deja lado a la fantasía y te cuenta otra historia diferentes. Una historia donde las decisiones que se toman son otras. Una historia que nos cuenta que, si Chico y Chica persiguen sus sueños mientras mantienen, apuestan y siguen con el amor, siguen llegando a cumplirlos. Si Chico y Chica están predestinados… No lo sé, qué bonita fantasía pero, ¿simplemente es eso? Fantasía. “Is it that just another day of Sun?” No lo sé, tendremos que espera y ver…