¿Quién quieres ser?
¿Cuántas veces has fantaseado con la idea de ser otra persona? Seguramente, alguna vez te has “pillado” a ti mismo pensando en cómo sería tu vida si hubieras hecho algo en el pasado de manera diferente y, seguro, te habrás preguntado: “¿qué consecuencias habría tenido eso para mi yo actual?”. Por otro lado, también puede ser que te hayas puesto a pensar qué repercusiones para tu futuro tendría si tomaras una decisión u otra en ese tema que te está dando mil vueltas en la cabeza. Párate un momento, quiero hacerte reflexionar con una pregunta: ¿qué tienen en común todas estas situaciones?
Sí, ¡Inactividad!
Está más que comprobado que el ser humano pasa muchas horas en su cabeza, en las cuales suele estar dando vueltas al arrepentimiento pasado o al futuro incierto. La palabra que define esto es preocupación, por lo que pasó y por lo que será. Ahora bien, ¿y te has dado cuenta de que si la separas de su prefijo queda así: pre-ocupación? Antes de la ocupación. Preocuparse en el paso previo a lo que verdaderamente importa: el OCUPARSE.
¿Quieres ser otra persona? OCÚPATE. ¿Quieres cambiar algo? OCÚPATE. ¿Quieres conseguir ese ascenso en el trabajo? OCÚPATE ¿Quieres ser un mejor padre, madre, hermano, hijo…? OCÚPATE… Construye tu futuro, de la forma más realista y apegada a tus deseos posibles. ¿Cómo? Es fácil y a la vez complejo, coge el toro por los cuernos y comienza a ocuparte, construir, en lugar de preocuparte.
“Sí, Javier, muy bonito todo. Me estás diciendo que me ocupe, pero no me estás ayudando. Sólo te has puesto a quejarte de la inactividad, pero no me estás dando un inicio por el que empezar”. Vale. Entono el mea culpa e intento enmendar mi error, pero tienes que poner de tu parte. Es un trabajo activo el que tienes que emprender para cambiar las cosas.
Para ello, como me gusta a mí, quiero que te sientes en una habitación tranquila y bien ventilada y sigas los siguientes pasos, no te saltes ninguno, no hagas trampas:
1. Coge un folio en blanco y un lápiz o bolígrafo, da igual, con lo que te sientas más cómodo/a escribiendo.
2. Guarda tu móvil en un cajón, no quiero que te distraigas. Ponlo en modo avión si es necesario. ¿Serás capaz? Es el primer paso para ocuparte.
3. Lee la siguiente premisa: Imagina que te levantas mañana por la mañana de la cama, te desperezas, abres tu persiana, te pegas una buena ducha y tomas el desayuno que tanto te gusta. Luego, te vistes para ir a trabajar y, cuando pasas por el umbral de la puerta de tu casa, todos los problemas y sinsabores que te están impidiendo ser tu mejor tú, como si fuera un milagro o como si tuvieras una varita mágica, desaparecen.
4. Cierra los ojos y visualiza esta situación con la mayor nitidez posible.
5. Ahora, tras esa reflexión mental, contesta en el folio, de la forma más detallada posible, la siguiente cuestión: ¿Cómo va a ser ese día diferente con todos tus problemas resueltos? Describe detalladamente lo que ocurrirá desde que sales por la puerta hasta que te acuestas de nuevo.
6. Ahora bien, de todo lo que has escrito, ¿qué podrías poner ya en marcha?
7. Ponlo en marcha.
Es un inicio, ¿no? Parece fácil, sencillo. Lo es. Solo requiere esfuerzo, dedicación y constancia y, por supuesto, altas dosis de OCUPARSE.
Javier Sánchez Gil
Psicoterapeuta